El Reino Animal – 2da. Parte

Desarrollo de los “Reptilodes Antropides”
Hace 150 millones de años los mares habían cambiado muy poco, la vida animal había alcanzado su máximo desarrollo en cuanto al tamaño y aparecieron abundantes y singulares especies de vida marina. En tiempos geológicos, entre 300 y 250 millones de años, los rigores y la severidad climática, adaptaron cambios en los aspectos en la vida terrestre. Los cambios durante el período fueron en efecto revolucionarios y se extendió a lo largo de 25 millones de años. En dicho período se desarrolló el “anura”, una especie atávica. —Animales con características propias de sus ascendientes más remotos de las especies prototipos que aún viven—, y también los amonites a partir de tipos superiores de cefalópodos.

El Período Cretácico corresponde que el comienzo de la época del Paleoceno en el periodo Terciario hace unos 146 millones de años a.c,, hasta el final del período Jurásico unos 65,5 Millones de años a.c. El período se caracteriza fundamentalmente por la aparición de los primeros “Saurópsidos”, inicialmente representados por formas bípedas, carnívoras y de pequeño tamaño. Muchas especies están extintas, pero un número igual o más de especies nuevas pueden aparecer en la Tierra en el transcurso de la evolución. A partir del “anura” se empezaron a desarrollar los grandes “Lagartos Terribles”. Durante la época Cuaternaria, debido a las variaciones de temperatura en las aguas hubo un gran predominio de vertebrados, aparecen los primeros mamíferos y aves, así como muchas especies de insectos y dominaban el Planeta. Durante el período fueron apuntadas las migraciones de los mamiferos que abarcaban una variedad de animales, los cuales fueron diversificando en una pequeña y sorprendentemente gama de terrestres y marinos.

La Era Mamífera ocupó los últimos cincuenta millones de años. Es la Era de los tiempos recientes se llama era cenozoica. La diversificación fue un Potencial Creativo Realizado y cumplido a través del Ser Espiritualmente Perfeccionado Creador, quien es la Gran MENTE INTELIGENCIA. Durante el período de la severidad climática, no aparecieron nuevos descendiente del “anura”, la especie atávica “original”. Muchas especies, excepto unos pocos marinos como las ballenas y delfines, poseen características diferentes, pero más allá de estas, todas comparten características afines.

Hace unos 130 millones se desarrollaron las grandes bestias, como el tigre dientes de sable, el megaterio, el mastodonte, el mamut. Los grupos “saurópsidos” se desarrollaron igual que los mamíferos, como los dinosaurios, los arcosaurios, los hadrosaurios y los dinosaurios terópodos, el velociraptor, los temibles tyrannosaurus y el grupo de herbívoros conocidos como dinosaurios pico de pato en la tierra. En los océanos como ictiosaurios y notosaurios, y en el cielo como pterosaurios y los reptiles primitivos –como los saurios. No obstante, a finales del periodo ya se habían diversificado a gran escala y se habían convertido en los vertebrados dominantes en todo el planeta.

Pero no todos los ejemplares saurios evolucionaron del mismo modo, otros como los comedores de plantas se desarrollaron de otra forma, alcanzaba apenas, una longitud de dos metros y unos 20 kilos de peso en edad adulta, corresponden a un ágil y veloz dinosaurio, que al no tener escudo defensivo, se adaptó a correr rápido para escapar de los depredadores. También los cinodontos se desarrollaron de otra forma, eran más pequeños y se asemejaban a los mamíferos.

Todas las especies del Cretácico se multiplicaron a un paso acelerado, muchos grandes anfibios acuáticos temnospóndilos, ammonoideos ceratíticos y vertebrados extremadamente comunes, sobre todo los reptiles, por lo que a la Era Secundaria se le llama también la Era de los reptiles o Era de los Dinosaurios. En esta etapa aparecen también los mamíferos y las aves. Muchas especies desaparecieron porque su código genético no daba para más, como especie no podían seguir y las hembras paulatinamente se fueron volviendo estériles hasta no tener más progenie.
Durante el período sucedió un evento singular, la Naturaleza realizó un experimento de trasmutación, permitir una mutación en una hembra “Saurópsida”. El propósito de la Naturaleza fue crear un “Saurópsido Mamiferoide” no placentario, derivado de la rama reptil. La mutación fue posible en una hembra “Saurósida” dotada de una tremenda capacidad para la procreación, pero el experimento no tuvo éxito, resultó una progenie estéril, la mutación fue un fracaso.
Hace 120 millones de años, —antes ocaso de los dinosaurios—, comenzó una nueva fase en los mamíferos no placentarios. La Naturaleza volvió a realizar el experimento de trasmutación con un prototipo de hembra “Saurópsida”, y donde se realizó una metamorfosis enteramente astral-fisica. Durante la etapa se fueron desarrollando gradualmente los órganos de procreación, hasta finalmente mutar a placentarios y procrear mediante los órganos sexuales. La trasmutación se logró a través de una “vis formativa” implantada en una hembra “Saurósida”, que ya había pasado por las etapas de “inmetalización” y vida vegetal y había antecedido a la separación de los sexos.

Para el experimento con la “saurópsidas hembra placentaria”, —El termino se refiere a un arquetipo hembra que ya tenían placenta, y en la cual podía desarrollarse el embrión en un periodo largo de gestación—, fue necesario un órgano intermediario, una “vis formativa” entre la madre y el óvulo para crear el embrión. Después de algunas metamorfosis, se inició una serie de diferenciaciones progresivas que culminaron finalmente en el período de gestación de la hembra para lograr progenies “placentarias”. Durante el período de gestación, los fetos se desarrollaron de un germen imperceptible, y del cuerpo de la hembra “Saurópsida” se desprendían pequeños núcleos esferoidales. Los huevos se rompían y salía las progenies sin más ayuda, como sucede con las aves.

Después de algunas “mutaciones” las progenies empezaron a cumplir su parte, se fueron diversificando en una pequeña y sorprendentemente gama de vertebrados mamíferos terrestres y acuáticos. El factor dominante para el crecimiento y desarrollo fue el plasma vital del germen imperceptible en el huevo y la “vis formativa” que ya venía evolucionando, y de donde emanaron finalmente progenies con mutaciones en su forma externa. Las crías resultaron ágiles y de hábitos carnívoros. La estructura genética era similar a un reptil, la piel y su metabolismo era “reptiloide”, muy rugosa y dura, y su metabolismo “reptiloide”. No ponían huevos, pero se desarrollaron como mamíferos y podían copular y tener progenie.

Hace unos 65 millones de años de los tiempos actuales, los “reptiloides-antropoides” todavía convivían con los “Lagartos Terribles”, y empezaban a cumplir su parte, pero en los finales del Jurásico hubo la “Gran extinción” de la familia “Saurópsidos”. El período Jurásico fue el final del prolongado dominio de la familia. El Período Cretácico fue el último del período del Mesozoico, duró casi 25 millones de años, englobó el principio y el apogeo de la dinastía reptil. Actualmente no sobrevive ninguno de los antepasados de “la anura”, el antecesor que dio origen a la gran familia “Saurópsidos”. Los “Saurópsidos” antes de la extinción dieron origen a las especies de aves y mamíferos conocidos. De ese modo el Tercer Reino de la Naturaleza prosperó y dio paso a la “Familia Mamífera Terrestre”

Desarrollo de la Etapa Mamífera
En tiempos geológicos, la verdadera era de los mamíferos fue en el Periodo Cenozoico, donde vida mamífera se desarrolló con mayor rapidez, ocupó los últimos 45 millones de años correspondientes al final del Cretáceo y donde se inició el desarrollo biológico de los “reptiloides-antropoides”. En el Triasico, los primeros mamíferos evolucionaron en dirección de una clase de vertebrado que formaba esqueleto. Hicieron su aparición en este período, posiblemente por el cambio de clima que hubo y la deriva continental, la cual motivó la gran regresión marina. Floreció un tipo de reptil mamífero pequeño que ponía huevos, aparecieron caballos, rinocerontes, tapires, puercos, ardillas, lémures, zarigüeyas y varias tribus de animales similares a los monos. Todos eran pequeños, primitivos y mejor adaptados para vivir entre los bosques.
La etapa del Cretáceo fue un gran predominio de aves, un ave grande parecida al avestruz, se desarrolló hasta una altura de tres metros y ponía huevos. Las aves florecieron de un antepasado común, un gigantesco reptil volador denominados Pterosaurio, el cual se diversificó el Cretácico inferior unos 125 millones de años atrás. También los mamíferos se fueron diversificando en una pequeña y sorprendentemente gama de vertebrados terrestres y marinos, la diversificación dio origen a una gran variedad de animales comunes que alimentan sus crías con leche, lo que también dio por resultado, la gran variedad de animales marinos de la época actual, tales como los delfines, las ballenas y las focas, y los navegantes voladores, como la familia de los murciélagos.
Uno de los procesos más sorprendentes de la Naturaleza fue el acto de trasmutación y la coalescencia, —el proceso de mezclar, unir, crecer juntos minerales plantas y animales—, y donde la Naturaleza realizó un experimento con un prototipo “Saurópsida”, donde se realizó el desarrollo gradualmente los órganos de procreación de una hembra “reptiloide”. La hembra mediante el método de transmutación pasó a ser placentaria, fue una metamorfosis gradual de desarrollo de los órganos de procreación, donde la hembra “reptiloide” podía procrear por medios sexuales. Después de algunas “mutaciones”, el proceso de trasmutación, coalescencia y procreación dio como resultado un arquetipo definido como: “Antropoide Mamiferoides”, —una Infra-clase de antropoide, —no homo sapiens sapiens—. Este tipo de procreación se verificó durante la etapa primitiva de la evolución “Saurópsida”.

El joven “Antropoide”, no fue procreado como las siguientes progenies, fue una procreación por “división propia”, algo que sucede después de varias etapas ovíparas, como la aparición del mamífero placentario de los reptiles, los pájaros y finalmente, los mamíferos con sus modos ovovivíparos de producir a sus crías. Transcurre la etapa Cretácica y las progenies se multiplicaron a un paso acelerado, se diversificaron en una sorprendentemente gama de “Antropoides Mamiferoides”, y donde las progenies fueron verdaderamente fisiológicas, dotadas de cerebro grande y ADN muy similar al humano.

La Naturaleza ya no repite en este tipo de procreación, son cosas que no tienen significado para la humanidad actual, ya que las formas físicas evolutivas se desarrollan coordinadamente en los pilares de la evolución, estando fisiológicamente adaptadas para ajustarse a un nuevo Pilar Evolutivo. El modo de engendrar sexualmente no ocurrió repentinamente, necesitó largas edades antes de que se convirtiera en el modo “natural” único de procrear. Las estirpes corpóreas engendradas sexualmente eran esperadas para el desarrollo de las futuras progenies humanas.
Hace 65 millones de años los tiempos actuales, hubo la “Gran extinción, el final de la “Familia Reptil”, fueron llevados a la extinción los llamados dinosaurios o “Lagartos terribles”, los arcosaurios y los propios “Antropoides”. Con escasas excepciones, perecieron en grandes cantidades por ser lerdos, pero no todos fueron extinguidos, ya que algunos reptiles siguieron viviendo. El velociraptor y el obiraptor no fueron extintos, a través de mutaciones fueron cambiando su biología y viendo como los “Antropoides”, los columbiformes y otras especies iban evolucionando, pero a ellos los llamaba el conquistar otros mundos y así lo hicieron.

“Aparición del Antroipode-Humanoíde”
En los antecedentes millones de años del Período Cenonozoico fue donde hubo mayor variedad de animales mamíferos y ramas colaterales. En esa misma etapa, en los finales del Periodo hizo su aparición súbitamente el “Antropoide-Humanoide-Placentario”, con características verdaderamente fisiológicas de mamífero, lo cual constituyó la evolución más importante hasta este momento. Este tipo de mamífero placentario surgió de golpe, directa y súbitamente por la “mutación” de un predecesor “Saurópsido Ancestral”, cuyos descendientes venían persistiendo a través de los tiempos antes de la decadencia de los dinosaurios. El predecesor fue un “reptiloide-antropoide-humanoide”, un dinosaurio del tipo pequeño, sumamente activo, carnívoro y saltador. “Los antropoides-humanoides” convivían con los “Saurópsidos” hasta que estos quedaron extintos,

En la época de “Saurópsidos”, la evolución de los antropoides era muy lenta, casi nula, la raza que no vivían más de veinticinco o treinta años físicos debido la agresión de otras especies, solamente se dedicaban a comer, a procrear y a pelearse entre ellos, y tal vez la vida fácil los condujo a una superpoblación, pero su evolución se detuvo debido a los rigores y la severidad climática a la altura de hace unos 50 millones de años, su código genético que no daba para más.

Hace unos 25 millones de años de la época reciente, los “Grandes Antropoides Humanoides” nuevamente hicieron su aparación, ya habían alcanzado a desarrollarse biológicamente, las progenies eran biologicamente estables, evolucionaban y aportaban los últimos cambios biologicos de procreación placentaria. Vivían cómodamente en los árboles, se alimentados de frutos prácticamente sin predadores. Formaban grupos tribales directamente terrestres y durante su desarrollo se hicieron de ciertos rasgos especiales: Buena visión, manos para sujetarse en las ramas y cerebro grande.

Después las cosas empezaron a cambiar, los “antropoides-humanoides-placentarios” fueron expulsados de los bosques hacia las sabanas a un ambiente hostil para los primates, que eran incapaces de digerir hierba y estar dotados pobremente para la caza. Bajaron de las ramas y aprendieron a caminar erguidos, —caminaban en posición erecta y con sus manos libres—. Evolucionaban y se multiplicaban a un paso acelerado, algo que era normal para los “Grandes Antropoides” de la época. Los primates simples, pequeños monos que saltaban en los árboles, les tocó evolucionar en las siguientes etapas de la “Era Terciaria”.
En la siguiente etapa, la Naturaleza adaptó otros aspectos biológicos para fomentar la producción de un tipo vigoroso de “Antropoide-Humanoide”. El resultado fue un prototipo “Antropoide Hombre-Animal”, —se dice de individuos que pertenecen al orden de los Primates Superiores, cuyos descendientes tienen un ADN muy parecido al humano—. El “Antropoide Hombre-Animal” mudo fue la primera progenie en separarse en macho y hembra y la primera en participar en la conexión sexual. Las progenies no eran homo sapiens sapiens, pero fueron verdaderamente fisiológicas. Su evolución fue como la de un niño, se fue desarrollando dando como resultado un joven medio hombre, medio animal, un prototipo humano de cerebro grande, un hombre-animal, normal, fuerte y pesado. Evos después aconteció el evento de la individualización.
La Era Mamífera ocupó los últimos cincuenta millones de años de la Era Cretásica, fue la etapa donde se desarrolló la mayoría de especies vertebrados mamíferos divididos sexualmente, derivados “directa y súbitamente” del antecesor “Pachyrhachis”. Los animales tienen su forma particular de evolucionar, y puede suceder que, en alguna etapa de su evolución, el alma grupal de una determinada especie sea individualizada y entre a formar parte de la raza humana. La Era ocupó los últimos cincuenta millones de años y englobó el apogeo y principio de la decadencia de la “dinastía saurio”.

Estructura del Reino Animal
El reino animal extrae el sustento principalmente del sol, del agua y del reino vegetal. El contenido mineral necesario para su estructura o esqueleto, se ofrece en una forma más avanzada y sublimada, siendo extraído del reino vegetal en vez del reino mineral. Los taxónomista han asignado a las especies del Reino Animal, el término “Phylum” para separar “el linaje” en ramas, en cada una de las especies animales dentro del reino o etapa de vida oceánica y terrestre. Se originó ese términos científicos para establecer la familia, el género y las especies de cada una de las divisiones animales en el “Arbol de la Vida”.
El linaje de los animales, —terrestres, alados o acuáticos—, no pertenecen a determinada raza, según la clasificación científica, están divididos en reinos, clases, ordenes, familias, géneros y especies. El linaje de cualquiera de las especies, posee un principio consciente que es idéntica a la forma humana, idéntica en su naturaleza, aunque no en su grado de desarrollo y alcance. Tienen otras características en común, con las cuales se asemejan entre sí, se dividen en géneros, especies y ramas compuestas por individuos que pueden distinguirse de otras especies. Ya en el Devónico existían 26 especies de linajes Phylum oceánicos, — especies anfibias que dieron origen las estructura básica de los animales oceánicos—. Las especies Phylum evolucionaron originalmente de los priones, virus y esponjas, y desde aquellos distantes tiempos, descendieron los típicos organismos unicelulares y multicelulares: La Phylum Tardigrada y la Phylum Ameba, aún sin modificar, y en la medida que se desarrollaron mutaron su ADN.

Division Phylums Oceánica
Al principio, las lagunas poco profundas, bahías protegidas y respiraderos fueron la “cuna” de las primeras especies Phylum. Los unicelulares evolucionaron desde la roca “Pyura chilensis”, probablemente originaron las estructuras, las cuales fueron configurada en Arbor de Vida por el tipo básico conocidos como: Phylum Chordatas.

La estructura oceánica del Arbol de la Vida de la familias Phylum con el ADN modificado esta compuestos por cuatro ramas bien diferenciadas, en su forma más básica, cada una esta representando por un “supergrupo”. Los virus gigantes forman la cuarta rama del árbol, al lado de las bacterias, Archaea y Eukarya. —Plantas, animales y todos los demás organismos con células nucleadas—. Tiene cuatro divisiones Phylum y comprenden las principales especies:

Las Phylums; conformado por las poríferas y sus clases, anemonas, corales, artrópodos, medusas, etc.
Los Phylums—Mollusca; conformado por la familia de los metazoos con tegumentos blandos, moluscos de agua dulce, las libélulas , escarabajos, mariposas, gastropoda, pelecypoda, annelida, y los arthropoda con sus clases. –crustaceos, centipedes, millepedes.
De este modo fue dispuesto el escenario para la aparición de los Phylum Oceánicos
1.- Phylum Chordatas – Fishes: Conformado por la familia de los peces, los cuales son numerosos. Se diversifican en tres categorías. Los Agnatha o peces sin mandíbula, representada por las lampreas y los míxinos, los Chondrichthyes, representados por tiburones, rayas y quimeras y los Osteichthyes, o peces óseos. Los Osteichthyes representan aproximadamente la mitad de las especies de vertebrados del Planeta.
2.- Los Phylums Chordatas–Amphibiams: Conformado por la familia de los anfibios, se encuentran entre los peces de donde proceden y formaron una clase aparte. Tienen dependencia del agua y viven mayor parte del tiempo en el agua, porque la mayoría necesitan ella para reproducirse y no deshidratarse. Los anfibios dieron lugar a los Reptiles
3.- Los Phylums Chordatas—Reptils; conformado por la familia de los reptiles marinos.
4.- Posteriormente aparecieron las Phylum Chordatas de orden Cetacea y Sirenia, como las ballenas y delfines. Todos alimentan a sus crías con leche, y todos, excepto unos pocos, pero más allá de éstas características, comparten otras definidas.

Division Phylums Terrestre
La vida terrestre se fue diversificando intensamente, fue el inició la verdadera evolución de los vertebrados, fue la evolución del Phylum Chardata Mammals. El evento pudo haber ocurrido hace unos 160 millones de años. La estructura del “Arbol de la Terrestre” en su forma más básica tiene cuatro divisiones:
Phylum Chordatas—Birds, Reptiles, Mammals terrestre y Mammals acuático.

Esta clara división de la estructura animal en cuatro categorías, se aplica muy bien para los animales del ambiente oceánico y terrestre. La mutación en el ADN se realizó para clasificar los organismos Phylum. Esto dio origen al habitat de Phylum Chardatas terrestres más desarrollado, y comprenden las ordenes siguientes:
Los Phylum Chordatas Birds—, Los tipos de aves actuales, águilas, patos, palomas, y avestruces, derivados de los reptiles voladores.
Los Phylum Chordatas Reptils—, derivados de los reptiles, cocodrilos, serpientes marinas, y voladores.
Los Phylums Arthropodas—, un artrópodo muy similar a los insectos actuales.
Los Phylums Chordatas Mammals—, derivados de las especies terrestres mamíferas placentarias, los herbiboros, felinos,y su forma particular se perpetuó en los canguros saltadores.
Los Phylums Chordatas Mammals—, formado las ordenes mamíferas marinas, Cetacea y Sirenia.

Todas las formas de vida que se reproducen tienen vida y durante las edades intermedias de los “Arbores de Vida”, todo el vasto reino Phylums evolucionó a partir de estos dos grupos básicos. La etapa se conoce como la decadencia de la “dinastía reptil” y el florecer de las Phylums. Sólo han aparecido en el Planeta Tierra catorce Phylums, siendo el de los peces el último, y no se ha desarrollado ninguna otra clase nueva después de las aves y los mamíferos.

El Propósito del Reino Animal
Animal: —Del latin anĭmal,-ālis, que tiene alma, aire, aliento—, proveniente de “anima” (alma). Ser orgánico que vive, siente y se mueve por propio impulso. Fue la manera que encontraron los latinos de expresar el hecho de que los animales son seres vivos, animados. El adjetivo “animado”, formado a partir del participio pasivo del verbo latino “animare”, significaba, como hoy, —que tiene vida—. Los animales también están dotados de la ligerísima sustancia sutil, un don sobrenatural y gracia particular que Dios suele dar a algunas criaturas, consideradas útiles para su evolución.
El desarrollo de los cuatro Pilares de la Evolución en el Planeta Tierra, desde sus inicios hasta la época actual están sometidos a las influencias planetarias, así como a otras fuerzas ocultas que actúan sobre la vida planetaria. Las principales influencias de los planetas, de acuerdo al Plan están estrechamente relacionadas con los pilares evolutivos para producir los resultados deseados, por lo tanto podría decirse que las relaciones planetarias del Reino Animal, son con la Luna y Marte. Dichas influencias fusionadas con el reino vegetal, propiciaron una cuádruple perfección en el Reino Animal que no tiene paralelo con ningún otro. El período de radiación del Reino Mineral hacia el Reino Animal, —fue algo muy breve—, pero proporcionó la fuerza negativa, que cuando está energetizada por la fuerza positiva se convierte en una entidad mental.
El dominio de la radiactividad del Reino Mineral facilitó el paso al Reino Vegetal y al Reino Animal, cuya evolución prosigue rápidamente hacia el Reino Humano. La vitalidad y la fertilidad del Reinos Animal han cambiado varias veces durante las eras, y en la medida que se ha hecho, ha producido las correspondientes mutaciones en la forma física animal. Las mutaciones en los genes más antiguos fueron los más activos durante primeros millones de años y los más fructíferos más tarde en otra etapa de evolución, donde se desarrollarán como el Tercer Pilar Evolutivo.
La criatura más diminuta es una creación magnifica que está llevando a cabo su parte para mantener los procesos evolutivos del Planeta, ya que la energía espiritual se infunde en vehículos de conciencia de muy diversas formas y da origen a un considerable número de grupos seres, de los reinos mineral, vegetal animal y humano. Se puede conceptual que los animales tienen un alma grupal. Un alma que es sensitiva, inmortal y espiritual. El alma grupal es una energía que anima a un determinado grupo de animales, que pueden estar compuestos por una raza, varias especies o numerosas subespecies, dependiendo del desarrollo de su conciencia.
Objetivo y Procesos en el Reino Animal
Cada reino se sacrifica para el reino siguiente en la secuencia evolutiva. La Ley del Sacrificio determina la naturaleza de todo reino, por lo tanto, cada uno puede ser considerado como un laboratorio donde se preparan los alimentos necesarios para la formación de estructuras más refinadas. El reino animal extrae el sustento principalmente del sol, del agua y del reino vegetal. El contenido mineral necesario para su estructura o esqueleto, se ofrece en una forma más avanzada y sublimada, siendo extraído del reino vegetal en vez del reino mineral.
El Objetivo del Mundo Animal es la experimentación y el proceso consiste en que, su aspecto superior actúa o derrama su energía a través de cualquiera de los centros del cuerpo etérico de la Entidad que anima al Reino Animal. El objetivo del alma que anima a cada de los grupo, es llegar a la meta últerrima de Dios, llegar a ser una forma incondicionada e individual. Las almas animales existen en formas y envolturas perecederas para adquirir experiencias y disponer de ella materialmente para evolucionar. Cada animal lleva a su alma grupo, las experiencias adquiridas en la vida terrenal, de acuerdo a su raza o especie hasta llegar a un punto de diferenciación para ser un alma individual.
Algunas especies del Reino Animal están actualmente en proceso de “transfusión” como se lo denomina esotéricamente, y tales unidades de vida son preparadas una por una y llevadas al portal de ese peculiar proceso iniciático que denominamos, a falta de otro concepto, individualización. Se puede conceptual que la potencia radiactiva del Reino Mineral facilitó el paso al Reino Vegetal y al Reino Animal, cuya evolución prosigue rápidamente hacia el Reino Humano. No reconocer esto, sería como no tener conciencia de los valores sublimes que sustentan la vida de todos los seres en evolución, los cuales buscan un acercamiento con el Cuarto Reino de Naturaleza, el Humano.

La Transfusión del Reino Animal
El proceso de “transfusión” es uno de los factores sicológicos en el Reino Animal que conduce a la individualización. Es la primitiva fusión del animal para una integración inteligente y desarrollo sicológico para enfrentar la urgencia. El Reino Animal está en plena armonía con la naturaleza, pero sin profundizar mucho se dice que están en “transfusión” con el plan, y en menor escala cumple a la perfección con la parte que les corresponde dentro del Gran Plan Divino. Se puede observar que existe poca diferencia entre el humano y el animal, en el animal se pueden observar los indicios de dolor o sufrimiento. El proceso educativo de los humanos con los animales domésticos está claramente definido, existe una relación muy íntima, más que la existente entre el animal y el vegetal.
Todos los animales evolucionan, ejemplo, los domésticos, como el perro, el caballo y el elefante etc., los más salvajes, como el león, el tigre y los denominados carnívoros y peligrosos, también evolucionan, pero dependen de cómo sea su desarrollo evolutivo en cada lugar. También existe el conjunto de animales menores que parecen no satisfacer necesidad alguna ni cumplir propósito especial, tales como los inofensivos pero innumerables conejos y otros roedores que pululan en los bosques, selvas y praderas del planeta. Desde el punto de vista conceptual, el ser humano no se inició con la aparición de los primates, –entre los cuales están los simios, monos y musarañas–. Fué una metamorfosis enteramente diferente, una evolución astral-fisica.

Lo antedicho es una amplia y general especificación sin importancia científica, pero abarca adecuadamente las divisiones kármicas y la conformación general que corresponde a las agrupaciones de las vidas del Reino Animal en la integración de los Pilares de la Evolución. La evolución del Reino Animal prosigue rápidamente, coordinándose con el Reino Humano. Aumentará y no disminuirá hasta que la conciencia, o expansión interna vibre siempre a un ritmo más rápido y ligero, aunque ya se empiezan a ver ciertas individualidades dañinas de otras especies.

Las influencias planetarias son las responsables en el desarrollo del Reino Animal, y su efecto puede verse en el siguiente postulado: El Reino Mineral y el Reino Vegetal propiciaron la diversidad de formas de vidas vida animal acuática y terrestre para crear del Tercer Reino de la Naturaleza, de ese modo el Reino Animal prosperó, fue algo ya establecido en el Tercer Segmento de los Siete Pilares de la Evolución para dar paso al surgimiento al Cuarto Pilar o Reino del Homo Sapiens Sapiens, cuya especie atávica son los Homo Sapiens, de donde surgieron los individuos “superiormente más desarrollados”, que dieron origen al Cuarto Reino de la Naturaleza.
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