Las Crisis Evolutivas – 6ta. Parte final

La Tercera Crisis – Continuación

Hace aproximadamente 200.000 años, cuando los Pleyadianos vinieron por primera vez a la Tierra, la humanidad era un grupo, una variedad como el resto de la evolución en el planeta, pero los eventos que se abordan en estas revelaciones, son parte de los magníficos acontecimientos que sucedieron durante la Tercera Crisis. La crisis se originó, porqué los annunakis trabajaban muy duro para sacar el oro. El oro siempre fue importante, porque lo consideraron valioso para sanar la atmósfera de su planeta. Este fue el concepto que tuvieron los genetistas pleyadianos para realizar las primeras pruebas genéticas y al pasar a los seres primitivos homínidas, a humanos Homo Sapiens.

El valor del oro dio base para implantar hace pocos cientos de miles de años atrás, para crear un hibrido o robot biológico, por una cultura extraterrestre el proceso genético en las mentes de los seres primitivos del Planeta

Con respecto a la explotación de las minas de oro más, las leyendas revelan que pusieron a trabajar en las minas, a los homínidas con nuevo ADN implantado para “producir artificialmente esclavos de carne y hueso. 

Cantidades de homínidas fueron trasmutado en las estepas, esta fue la idea de los genetistas extraterrestres, extraer muestras del ADN para averiguar si los genes eran adecuados y luego usar la ingeniería genética para mutarlo. Fuera de los esfuerzos de los genetistas trans-dimensionales, que ayudaron a secuenciación genética de los Homo Sapiens. La idea fue combinar el ADN de los pleyadianos con la de los homínidos para crear de los hominidas Homo Sapiens.

El proceso de conversión, consistió en el paso de un estado de conciencia a otro, fue la expansión de la facultad perceptiva, la cual constituye la característica pre­dominante e inmanente en Homo sapiens sapiens”. Puede ser considerada de menos relevancia que las dos primeras, —la Primera y Segunda crisis—, pero si es importante, porque se relaciona con la etapa de la implantación genética hasta la etapa de llegar a descu­brir su mente y convertirlo en el ser mas evolucionado del Planeta tierra, para llegar a ser un humano conceptual.

La Participación Pleyadiana

Antes de que los Pleyadeanos llegaran al Planeta, el mamífero Homo sapiens tenía una gran variedad de formas y la variedad aseguraba su supervivencia. Estuvieron presentes hasta 26 tipos de Homo sapiens, pero a través de procesos evolutivos normales, con el tiempo se redujeron a 17 antes de llegar los Pleyadeanos.

A raíz del proceso genético implantado en el Planeta por la cultura pleyadeana, se originó en el Planeta la Tercera Crisis”, y se produce cuando el ser homínidos integrado, se enfrenta a la realidad espiritual.

La implantación fue el dilema para los pleyadeanos, ya que en aquel entonces, el ADN tenía que cambiar para admitir el complemento del ADN pleyadeano. La humanidad tenía que quedarse finalmente con un solo tipo de Ser Humano, el tipo que tienen hoy, pero también necesitaba tener el “ADN del cosmos”. Ese tipo de Humano no tiene variedad como los demás mamíferos de la Tierra. Así que, en sentido evolutivo, el Ser Humano es único con respecto a todo lo que ve alrededor. El proceso genético, creó un Ser Humano de 23 cromosomas, cuando todo lo que había en la demás especies, era con 24 cromosomas. Así que decidieron fusionar porciones del ADN para crear el elemento de 23 cromosomas pleyadeano, el cual fusionaron con el ADN humano para dejarlo como está en los humanos hoy en día, en 90%.

El Proceso de mutación

Los pleyadianos no deseaban hacer largas las revelaciones, pero el “Paquete trans-dimensional” que formó parte de un equipo de genetistas, revela algunas, porque que son necesarias para reconstruir los eventos que sucedieron durante el proceso de mutación.

Pero a medida que estas revelaciones se hagan, hay que tener en consideración que nuestra actual encarnación, puede ser medida de alguna manera en la misma forma en la que el viaje de los pleyadianos se desplegaba en la época en la que ellos utilizaban este planeta. Si observamos el recuento de sus expediciones, comenzaremos a ver un alineamiento de las actuales revelaciones sobre la evolución del ser humano.

El líder llevó al asentamiento una pareja de homínidos para mostrarlos a los genetistas y les explicó, —que había comprobado que el ADN—,  estaba compuesto por una doble hélice y que era similar al de los pleyadianos. ¡La idea era combinar el de los pleyadianos, con la de los homínidos para crear un Trabajador Primitivo!

Para los experimentos, el líder designó a un genetista de sexo femenino para iniciar el proceso de mutación del ADN. Pero en los primeros experimentos  se presentaron problemas, los primeros nacieron seres deformes y de corto tiempo de vida, estaban poco a poco destruyendo la raza homínida, que eran seres puros e incapaces de defenderse. El líder estaba decepcionado con los resultados.

—¡Quizás el déficit no se encuentre en la mezcla! —dijo el lider—. ¡Quizás el impedimento no esté ni en el óvulo de la hembra homínida, ni en el ADN! ¡De lo que la Tierra misma está forjada, quizá sea eso lo que falta! ¡No uses un recipiente de cristal pleyadiano, haz la mezcla con arcilla de la Tierra! ¡Quizá se requiera lo que es la propia mezcla de la Tierra, de oro y cobre!

Entonces, la genetista hizo un recipiente con la arcilla de la Tierra y otra vez se hicieron las mezclas. Puso con cuidado el óvulo de la hembra homínida en el recipiente, y agregó el ADN extraído de la sangre de un Anunnaki. Después, insertó el óvulo así fertilizado en la matriz de la hembra homínida para “fertilizar in vitro”. A los 9 meses hubo concepción, la hembra homínida dio a luz un varón. La genetista sostuvo al niño en sus manos y los líderes alegremente, se echaron a reír por el logro de la conversión.

El niño creció más rápido que los niños de pleyadianos. De mes en mes, pasó de bebé a niño. Sus miembros eran adecuados para el trabajo, pero no podía hablar. No comprendía las palabras, solo emitía gruñidos.

Nuevamente, la propia genetista se ofreció como voluntaria para proporcionar una matriz pleyadeana, y afrontar los peligros y la recompensa que significaba tal empresa.

El lider insertó el nuevo óvulo fertilizado en la matriz de la genetista. ¡Hubo concepción!

Más tarde que en la Tierra, más temprano que en las Pléyades, llegó el parto: ¡La genetista dio a luz a un varón! El lider sostuvo entre sus manos al niño. Era la imagen de la perfección. Palmeó las partes traseras del niño:

¡El recién nacido emitió sonidos humanos!

El líder examino con atención el aspecto y los miembros del recién nacido: sus orejas tenían buena forma y tenía los miembros adecuados. Su cabello era negro oscuro, su piel era tersa como la de los pleyadianos, pero de color rojo oscuro. El color de su sangre era del mismo color que la arcilla de la Tierra. La forma de su pene era extraña; a diferencia del pene, la piel cubría el glande y le colgaba. Desde entonces, el Terrestre se distingue del pleyadiano por la piel del pene.

 

El líder decidió que se trataría como un Primogénito, protegiéndole del duro trabajo que esperaba a los demás, de los que él serviría de molde. La líder genetista femenina reunió a las genetista sanadoras, para reclutar más voluntarias, para que dieran a luz a nuevos trabajadores. De las hembras reunidas, 7 aceptaron el desafío. La líder genetista registró los nombres de las hembras que aceptaron.

En 7 recipientes de arcilla, la líder genetista puso óvulos de las hembras bípedas. extrajo el ADN de un hominido, y lo insertó en los recipientes. Después, hizo una incisión en el pene del hominido para dejar salir una gota de sangre. Los óvulos fertilizados se insertaron en las matrices de las hembras pleyadianas. Hubo concepción. En el tiempo previsto, nacieron 7 homínidas mutados, 7 terrestres varones, sus rasgos eran los adecuados, emitían buenos sonidos. Los 7 homínidas fueron amamantados por hembras pleyadianas.

En la primera etapa, se usaron varias muestras del ADN y se modificaron los códigos genético y sus mitocondrias secuenciadas. También revelan que la ingeniería genética trans-dimensional puede restaurar el ADN. —Es decir, puede vivir de 4 a 6 millones de años—, una vez profuso después de varios siglos o más. Si la población homínida que antes pasó por auges y descalabros, y ha sobrevivido a través de varios durante su historia evolutiva, tal vez no los genetistas no necesitaron crear miles de millones de Homos en serie para que la población fuese sostenible”.

Pero no podía repetirse por siempre el proceso. ¡Ni siquiera de 7 en 7 sería suficiente, harían falta demasiadas hembras pleyadianas, de ese modo, el trabajo se haría eterno!…Era un trabajo demasiado exigente, casi insoportable para las pleyadianas. Para el proceso fue necesario la creación-terrestres  y para ello, la lider genetista separó las Hélices de ADN y revisó las 22 ramas del Árbol de la Vida Genético del hominida terrestre con sus respectivas características, incluyendo la capacidad de procrear. Con el ADN mutado en la matriz de las hembras pleyadianas. También se mutaron y moldearon otras hembras “alumbradoras”, para de ese modo procrear por sí solas.

¡Y dar así, vida a una multitud de Trabajadores Primitivos!

Nuevamente fue necesaria la concepción en la matriz de una hembra pleyadeana. Esta vez, el líder llamó a su esposa para ser mutada con el semen de un homínida. La líder genetista hizo los ajustes de la fórmula, con la mezcla se fertilizó un óvulo y el líder lo insertó en la matriz de su esposa. Hubo concepción. En el tiempo previsto, La esposa de líder se puso de parto. No hubo nacimiento. En el décimo mes, la líder genetista realizó una cesárea. Era un bebé hembra. Examinaron con atención el aspecto y los miembros de la recién nacida; Su aspecto era atractivo, su cabello era rubio, su piel era como pleyadeanos en tersura y color de la piel.

Al final de la crisis, todo salió bien y pudo lograrse una quimera, que el homínida Sapiens Sapiens, a partir del “Eslabon Perdido”, fue colocado en la cúspide de la evolución por el proceso de desarrollar genéticamente a los Hominidas Homo sapiens. La creación de una raza mutada con energía genética, fue un poderoso proceso de implantes en los hominidas para convertirlo en el segundo Adan.

¿Que le quedo al Homo Sapiens Sapiens al finalizar la Tercera Crisis…?

Le quedó un gran ego y la característica más destacada…¡¡¡…El orgullo…!!!.. y…¡¡¡…Saber discernir…!!!

El Nuevo Ser Humano

¡La mayor parte de nuestro ADN, —llamado actualmente ADN basura—, fue desactivado y se perdió la conciencia de nuestra conexión con La Fuente! ¡Nuestras células cambiaron, de cristalinas a su base actual de carbono, restringiendo la Luz que podíamos tener!

La creación de una nueva vida humana, solamente se podía producir a través del nacimiento de un infante, tal como es hoy en día. ¡La conciencia del hombre, una vez más se hizo primitiva!.

El Homo Sapiens Sapiens a medida que fue cobrando conciencia de su existencia en el mundo, percibió su debilidad e impotencia frente a la naturaleza humana, porque para evolucionar es necesario el sentido de proporción, el conocimiento imprescindible de las cosas esenciales y básicas de la vida espiritual, y también la probada discriminación y la facultad de discernir, que le indicarán el tipo de servicio y el momento y modo de servir. La creación de una nueva vida humana, solamente se podía producir a través del nacimiento de un nuevo ser humano, tal como es hoy en día. ¡La conciencia del hombre, una vez más se hizo menos primitiva!.

En la medida que se fue trasmutado,  fue desarrollando la facultad de percepción para que su evolución fuese “faster”, y para que esta se amplié más allá de los límites que lo confinan en los reinos inferiores de la natura­leza —el mineral, vegetal y animal—, en los tres mundos de la evolucionarte personalidad, en el planeta donde desempeña su parte y el sistema donde el planeta gira, hasta que, finalmente, se evade del sistema solar y llega a ser universal, —y finalmente llegar a ser conciencia divina.

El Segundo Adán, denominado el la New Age, Homo Sapiens Sapiens sólo estaba dotado de libre albedrio y mente reactiva, fue el periodo de la prehistoria denominado de Edad Piedra. La transición aconteció hace unos cuantos miles de años durante los cuales, las herramientas de cobre y bronce llegaron a ser comunes. Genéticamente se puede conceptual que la modelación del Segundo Adán en la Tercera Crisis, dio origen a los seres verdaderamente humanos, fue el desarrollo genético de los primeros seres verdaderamente humanos. Un tratamiento de trasmutación genética hizo nacer a un nuevo humanos con “ego sum”.

El ADN de la raza

Los pleyadeanos tienen sus propios maestros espirituales y se han ofrecido como nuestros maestros para ayudarnos  a evolucionar. Su modo preferido de hacerlo es informándonos acerca de lo mucho que ellos saben, ya que ellos consideran que la luz es información y la oscuridad es falta de información. Pero para los humanos representan la clave para la proto-creación física; representan el comienzo galáctico de la familia Adámica física. Ellos dicen ser nuestros ancestros, pues aportaron su ADN para el surgimiento del Homo Sapiens Sapiens, el segundo Adán. Por eso se le conoce como nuestro grupo seminal. Tienen una biología  como la humana, pero su desarrollo tecnológico y espiritual es superior.

“La especie Homo Sapiens tienen un código genético distinto del de los antropoides, pero hay distintas sub-razas en la 5ta. Raza Humana. Solamente cambian en el color, y en algunos casos, la forma de los ojos. El ADN es distinto al de otras especies homínidas y su expectativa de vida menor y cuanto más evolucionada es, menos expectativa tiene su código genético, desde su primer eslabón, puede llegar a tener hasta 500.000 años y la raza ya cumplió casi 100.000 años de antigüedad, restémosle los 100.000 años de antigüedad ya vividos, —que es el ser humano actual—, y nos da que la raza humana actual tiene una expectativa de vida de un millón novecientos mil a tres millones novecientos mil años”.

La expectativa de vida del Homo sapiens sapiens es menor, —es decir, vive de 2 a 4 millones de años—. Ha avanzado muchísimo y en estos 500 últimos años ha avanzado aún más, pero quizás está condenada a desaparecer en 2 ó en 4 millones de años”. Eso va a suceder porque la raza desde su nacimiento ya tiene registrado en sus genes su término de vida. En esta Nueva Era, en estos últimos 10.000 años de civilización actual, ha evolucionando más rápidamente en la ciencia en la parte tecnológica ha avanzado mucho, pero poco en la parte espiritual, ha avanzado “very slow”.

Hace 30 mil años que empezó a tener pensamientos de temor a lo que no entendía, y recién hace 10.000 años que empezó a pensar en abstracto. Pero es importante saber que la raza tiene un ADN modificado. El AND fue cambiando por los genetistas pleyadeanos, le dejaron a los Homo Sapiens sapiens mutados una hélice de 12 filamentos, y eso es realmente la interface divina de la biología humana. El espectro total del ADN, de hecho, es el catalizador del prototipo de cambio de las relaciones y éstas evolucionan como debe ser. Pero la construcción genética original de la Raza Humana fue de diseño divino, y su origen no es pleyadeano.

Y es muy difícil que los espíritus que encarnan en los Homo Sapiens Sapiens en estos nuevos tiempos, lleguen al 5º plano espiritual antes de que la raza se extinga. Los Homo sapiens sapiens, que en esta etapa evolutiva albergan a los espíritus, tiende a extinguirse antes de que todos los espíritus lleguen al 5º plano. Al fin y al cabo esto no es ningún caos. Si la raza humana termina, no es el fin de nada, porque así como los seres humanos desencarnan, y se van a su plano espiritual correspondiente, si la raza humana desapareciera todos los espíritus seguirían vivos.

Los Dioses Pleyadeanos

Lo que dice Cristo Miguel sobre los dioses pleyadeanos: “Los genetistas no eran dioses ni seres sobrenaturales, sino espíritus adelantados de otros planetas, renacidos en este Planeta, y que dieron a su vez nacimiento a este segundo Adán y las descendencias de la humanidad actual. Se hacían llamar dioses creadores, debido a que tenían un poco de conocimiento de genética. Los humanos los encuentran en varios materiales de la Nueva Era, describiéndolos como vuestros verdaderos padres”.

“Ellos no lo son, debido a que ellos tan solo son genetistas, con un pobre entendimiento del espíritu y de Dios, y del proceso evolutivo. Pero los genetistas no pudieron crear el Espíritu de Vida. Ellos únicamente pudieron manipular los genes. No son los padres Creadores del segundo Adan, debido a que los genetistas no pueden crear la evolucionarte personalidad, el Espíritu de Vida y la Mente. Fue un Segundo Adan creado genéticamente, el cual no constituye un hombre, sino la humanidad actual físicamente constituida, en que permanece el colectivo humano”.

“Ese es un conocimiento de Cristo Miguel, el Creador de Nuestro Universo, de Nebadonia, los Hijos Creadores y las Madres del Universo. Es una prerrogativa de Cristo Miguel, el desarrollo de la concien­cia centralizada en la personalidad, yo inferior o cuerpo hacia la conciencia centralizada en el yo superior, ego o alma y, de allí, pasa a centralizarse en la mónada o espíritu, hasta que oportunamente la conciencia llega a ser divina”.

Dice Cristo Miguel: “Yo soy vuestro Padre Dios, y Nebadonia, la Madre Espíritu de Nebadon, es vuestra Madre”. Ese es el concepto de Unidad en acción, todos somos uno, ya sea Hijo Creador, Hijos Descendentes o Hijos Ascendentes en cualquier nivel a pesar de que sean árboles, hormigas, flores, etc.

Existe cierta controversia en la comunidad científica acerca de si el ser humano continúa evolucionado, y por tanto, experimentando más cambios en su ADN, lo cual lo hará irreconocible en cuestión de siglos. Pero algunos científicos no están convencidos de la mutación genéticas realizada por los genetistas pleyadianos, que ha afectado a la humanidad, gracias a los avances tecnológicos que permiten actualmente, por ejemplo, la manipulación genética in vitro.

Sin embargo, algunos sugieren que el Homo sapien sapiens sigue en constante evolución, y se mantienen aún vigente en la raza humana, ya que aun no ha alcanzado el grado máximo de evolución, cada vez más cambiante debido precisamente, a los cambios en el ADN y al desarrollo tecnológico en el Planeta Tierra.

Lo que revela en The Gods of Eden:

“La raza hominidas Homo Sapiens fue una vez fuente de mano de obra para la civilización pleyadiana que tenía sometida a la especie hominida. Actualmente, la raza Homo Sapiens Sapiens es la que — aparentemente  tiene el control del planeta Tierra—, mas para los pleyadianos  no es así, pues para mantener el control sobre su posesión y mantener a la Tierra como una especie de prisión.

Otras civilizaciones han alimentado interminables conflictos entre los seres humanos terrestres, ha promovido la decadencia espiritual y han creado en el Planeta, condiciones irreversibles de penuria física. Esta situación ha existido por miles de años, y aún continúa hasta nuestros días.”

Historias antiguas

Para finalizar, voy a contaros un historia del Alto Consejo Pleyadeano y el Alto Consejo Lemuriano, que revelan lo siguiente:

“En los tiempos antiguos, a los Continentes de Lemuria y la Atlántida, llego una mezcla de seres que inicialmente vinieron principalmente, de Sirio, Alfa Centauro, aunque, un número más pequeño de ellos provenían de otros planetas. Finalmente, estas razas extraterrestres se mezclaron en conjunto sobre la faz del Planeta y terminaron formando grandes civilizaciones en el Planeta Tierra. Muchas otras expediciones procedentes de la constelación de las Siete Hermanas —se refiere a la Constelación de las Pléyades—, también llegaron al Planeta”.

Si se mirara hacia atrás en la historia del Planeta, verían que casi todas las culturas hacen referencias a civilizaciones antiguas, al menos en cuentos o mitología. Fueron civilizaciones antes de las actuales, en las cuales siguen vibrando las hebreas de ADN, cuando estas se puedan fortalecer de forma notable, los prismas de una realidad, a través de los cual, todos y cada uno de los seres humanos, serán capaces de atravesar los múltiples velos de su multidimensionalidad, tridimensional.

“En el caso de los atlantes, los imperios galácticos nefastos que todos los días encuentran deformadas los conceptos que dan vida, hasta que un nuevo paradigma nace en ellos, un paradigma que refleja las creencias de los imperios-oscuros inclinados. La historia de la destrucción de la Atlántida y la muerte prematura de Lemuria, son parábolas aptas de lo que se ve que se está reproduciendo en el mundo moderno, y en gran parte de las historias antiguas, existen confluencias de relatos que se han entretejido y han creado relatos que no son totalmente correctos, pero que representa a los otros”.

En las revelaciones sucede esto repetidas veces, pero hay que tomar esencia de lo que sucedió para que las revelaciones mejoren. La región de la Atlántida, o como se la quiera llamar, en la antigüedad se constituyó en un Continente, y significa que algo sucedió en esos tiempos remotos, en una línea de tiempo, pero que aún conserva la energía del cambio.

Sepan esto dice el Alto Consejo Lemuriano: “Lemuria no puede ser compara con las telarañas de la mitología; es una parte fundamental de las revelaciones no contadas y, por lo tanto, afecta a su futuro. El pasado no sólo implica las connivencias de la oscuridad, sino también el orgulloso ejemplo establecido por los lémures y su descendencia maravillosa. Toda la cuantificad de su ADN estaba activada, porque eso fue que los pleyadeanos pensaron en la manipulación genética para crear un Segundo Adan.

Lemuria  no fue una civilización avanzada en el sentido tecnológico, pero fue la cuna de la implantación genética, la civilización más antigua del planeta que tenían un ADN cuántico, la “Tierra Natal” que ayudó al eventual nacimiento de muchas otras civilizaciones”.  El ADN de la raza humana de Lemuria estaba al 90%, no al 30% como está el de los humanos hoy en día”. El legado de Lemuria ha brotado y actúa como una gran luz para llevar de regreso a la fuente.

El continente perdido se convierte así en una parábola de la Luz y una tranquilidad que le están destinados a establecer un nuevo Continente lemuriano que se prepara para resurgir de las profundidades del Pacífico. Un nuevo Continente Lemuriano podría surgir y convertirse en el inicio de su nueva nación estelar, pero la humanidad tiene que mirar de cerca lo que ocurrió a raíz de la destrucción de la Atlántida. Por lo tanto, los humanos actuales, descendientes de ancestros lemuriano, llevan por dentro el legado de pasadas glorias perdidas.

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